¿Cómo se está adaptando el IFIC a la situación actual?
Hemos suspendido todas las actividades presenciales. Desde la primera semana hemos
intentado que todo el mundo posible teletrabajara. El servicio de informática ha colaborado mucho para que el personal que no disponía de herramientas informáticas adecuadas pudiera adaptarse, así que los investigadores y el personal de administración
están en su casa. El trabajo presencial se ha reducido a lo esencial. Aun así, tenemos
dos experimentos en los que se estaban calibrando detectores, y es más difícil desmontarlos que continuar con el trabajo, por lo que han tenido que seguir. Al IFIC está
acudiendo el personal de mantenimiento, pero por turnos y sólo cuando es necesario.
El laboratorio de radioactividad sí que requiere supervisión, y tenemos un técnico que
acude dos veces a la semana.
Hemos tenido que parar las partes de líneas de investigación que requerían de la fabricación de piezas porque es necesariamente presencial, aunque el diseño se puede hacer desde casa. Las investigaciones que requieren del análisis de datos y las simulaciones han podido continuar sin mayores problemas. Y los que somos físicos teóricos
estamos muy acostumbrados al Skype y a trabajar online y a distancia.
¿Cuáles son las mayores dificultades que estáis encontrando?
No ha habido grandes dificultades. Quienes más trabajo han tenido han sido los informáticos, para adaptar todos los equipos para que se pueda trabajar desde casa, sobre
todo en el caso del personal de administración, porque la mayoría de los investigadores ya teníamos nuestros equipos preparados para el teletrabajo.
Teníamos un investigador en Estados Unidos que consiguió volver la semana pasada.
También tenemos a un investigador de Japón que llegó a Valencia para hacer una estancia en el IFIC justo cuando se declaraba el estado de alarma y que no se ha podido
ni siquiera incorporar al centro.
¿Cómo está contribuyendo el IFIC a la lucha contra la COVID-19?
Hemos puesto a disposición de la comunidad investigadora una infraestructura muy
potente para inteligencia artificial del proyecto ARTEMISA, y se está utilizando para
hacer análisis de radiografías de tórax que sirven para la detección temprana de la
neumonía. También participamos en sesiones que sirven para poner en contacto a expertos en este virus con expertos en el análisis de datos para construir modelos de
predicción de la expansión del virus.
Algunos de los ingenieros del proyecto NEXT, del IFIC y de la UPV, están utilizando
las impresoras 3D del instituto junto con otras que nos han cedido para fabricar máscaras de protección facial. Lo están haciendo desde sus casas, y lo que hacen es imprimir el soporte de la visera. Luego hay empresas y papelerías que están cediendo la
pantalla proyectora. Me han dicho que aquí en Valencia ya han fabricado más de 5.000,
que han puesto a disposición del personal sanitario en colaboración con la Universitat.
También tenemos un técnico en Sagunto que ha fabricado otras mil máscaras que ha
entregado a protección civil.

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