¿Cómo se está adaptando el ITQ a la situación actual?
Desde el primer momento hemos parado todas nuestras actividades. Únicamente se
está accediendo al instituto para labores de mantenimiento regulares de los grandes
equipos, como son las resonancias magnéticas nucleares y algunos sistemas de refrigeración que son muy difíciles de parar; y todo esto se está haciendo de acuerdo con las
medidas de seguridad recomendadas.
Todos los investigadores estamos teletrabajando, sobre todo en las tareas que se acumulan, esto es, escribiendo, haciendo revisiones bibliográficas y continuando con toda
la parte que no es necesariamente presencial de nuestro trabajo habitual.
Casi todas las líneas de investigación han sufrido paradas importantes, salvo la de Química Computacional, que puede continuar online, pero todo el trabajo experimental lo
hemos tenido que parar. De todos modos, espero que el trabajo que se está haciendo
en casa nos ayudará a la vuelta a plantear nuevas ideas. Además, estamos aprovechando para trabajar en artículos inacabados que esperamos poder publicar.
¿Cuáles son las mayores dificultades que estáis encontrando?
Muchos no estamos acostumbrados a trabajar en casa y, a lo mejor, el ambiente que
tenemos en casa no es el más adecuado para trabajar, pero esos son problemas individuales. Creo que la mayor dificultad es que estamos acostumbrados a tener contactos
personales con nuestros colaboradores, y eso ahora es más difícil. Estamos empleando
soluciones de videollamada, pero no es lo mismo que el contacto cara a cara, resulta todo
menos espontáneo. Pero, aparte de eso, no hemos encontrado mayores dificultades.
Hemos tenido suerte y no nos hemos encontrado con ningún investigador en el extranjero. Ya antes de que se declarase la pandemia comenzamos a restringir los viajes
del personal. Teníamos un investigador en Francia, pero le dijimos que se volviese antes de que se declarase el estado de alarma. Eso sí, tenemos un par de estudiantes de
doctorado haciendo sus estancias en el extranjero de tres meses, uno de ellos en Australia, que se han tenido que confinar allí, pero no estaba prevista su vuelta en estos
días. Como digo, son estudiantes con estancias largas, por lo que su lugar de residencia está en esos países; todo el personal que estaba de viaje en estancias cortas, que se
quedan en hoteles, ya les dijimos que volvieran y no hemos tenido problemas graves.
¿Cómo está contribuyendo el ITQ a la lucha contra el COVID-19?
La Generalitat Valenciana nos ha pedido
que pongamos a punto uno de nuestros
laboratorios para sintetiza hidroxicloroquina, que es un medicamento que ha
resultado eficaz para tratar la malaria, y
que también ha dado resultados en pacientes con COVID-19. Ya hemos pedido los reactivos, también hemos abierto
una línea de financiación a través de un
proyecto de la AVI y esperamos obtener
resultados en unos días. También quiero
decir que la UPV nos ha ayudado mucho
con toda la infraestructura que necesitábamos para este proyecto.
Nuestro instituto está lejos de las áreas biomédicas y, salvo este proyecto, lo mejor
que podemos hacer para contribuir es quedarnos en casa trabajando.
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