¿Cómo se está adaptando el IBMCP a la situación actual?
Hemos seguido las directrices marcadas por la presidencia del CSIC en Madrid y por el
rectorado de la Universitat Politècnica de València. El centro está prácticamente cerrado, salvo por algunas actividades de investigación. Hay que tener en cuenta que trabajamos con material vivo, colecciones de plantas, bancos de germoplasma, mutantes,
en definitiva, materiales que están en crecimiento y revisión constante, por lo que hemos tenido que ir concediendo permisos puntuales, previa justificación científica, para
que algunos investigadores puedan continuar entrando al centro, pero el cierre ha sido
casi total.
Mantenemos los servicios mínimos y el invernadero sigue abierto porque es vital para
nuestro trabajo y futuro desarrollo. Administración y la mayoría de los investigadores
estamos teletrabajando. Mantenemos el contacto con nuestros colaboradores y estamos escribiendo. Están entrando al centro solamente una media de cinco personas al
día, que deben solicitar un permiso diario justificado para acceder, y que en la mayoría
de los casos atienden al invernadero o cuidan de que no se pierda material biológico.
¿Cuáles son las mayores dificultades que estáis encontrando?
Pues que prácticamente se han parado todas las líneas de investigación. Esperamos que
conservando el material genético junto con las colecciones de plantas y mutantes podamos recuperar nuestra actividad cuando esto pase. Los permisos que concedemos
de acceso al centro son por dos horas; ese tiempo da para cuidar del material biológico, pero nada más.
Administración está trabajando con la misma intensidad que tendríamos en condiciones normales, sobre todo en lo referente a justificaciones de proyectos y memorias.
¿Cómo está contribuyendo el IBMCP a la lucha contra la COVID-19?
Desde el comienzo de la crisis hicimos inventario de todo el material que podíamos
donar, sobre todo guantes, mascarillas y trajes de protección. También hemos elaborado un listado de investigadores que pueden hacer pruebas PCR y hemos ofrecido
nuestro instrumental y equipamientos al servicio de las autoridades sanitarias.
También tenemos algunas líneas de investigación en el Instituto que pretenden utilizar
plantas como biofactorías, y nos han venido muy bien nuestros conocimientos y experiencia previos sobre la producción de proteínas en plantas para adaptarnos e intentar
convertir esas plantas en biofactorías para producir proteínas que puedan ser inmunógenos. Hay dos proyectos de investigación que se han activado, se presentaron a la
convocatoria del Instituto de Salud Carlos III a través del CSIC, y desde hace diez días
estos son los únicos dos grupos de investigación que están trabajando en el instituto, el
de Diego Orzáez y el de José Antonio Darós, con la esperanza de contribuir en esta
crisis.
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