D'esquerra a dreta: Vicent Soler, Rosa Menéndez, Carmen Vela, Esteban Morcillo, José Luis García, Juli Peretó i José Pío Beltrán.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat de València
inauguran el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), un nuevo centro
mixto de investigación sobre sistemas biológicos complejos, sobre todo
microorganismos, con aplicaciones, principalmente en Biomedicina y Biotecnología. El
centro, que funciona mediante un innovador modelo de investigación público-privada,
ha sido inaugurado hoy por la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e
Innovación, Carmen Vela; la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez; y el rector de la
Universitat de València, Esteban Morcillo, con la asistencia del conseller de Hacienda y Modelo Económico de la Generalitat Valenciana, Vicent Soler; y el director y subdirector
del I2SysBio, José Luis García López y Juli Peretó.
“Este instituto, que integra biología experimental, puede solucionar muchos problemas
de la sociedad”, ha destacado el director del centro. Por su parte, la presidenta del CISC
ha señalado que “es el único instituto de España que se dedica íntegramente a la
Biología de Sistemas”. “Estoy segura de que no nos vamos a equivocar y que es, sin duda,
una apuesta de futuro”, ha añadido Menéndez.
Durante su intervención, la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e
Innovación ha señalado que “este instituto está dirigido a ser un centro con valor
internacional y con vocación innovadora, en un lugar donde se haga buena ciencia y que
llegue a los ciudadanos”.
El coordinador institucional del CSIC en la Comunidad Valenciana, José Pío Beltrán, ha
destacado la importancia de la colaboración entre el CSIC y la Universitat de València,
que permite que se creen centros de excelencia como el I2SysBio, pioneros en su campo
y capaces de competir a nivel internacional. “Este centro constituye, además, el ensayo
de un nuevo modelo de centros de investigación que trabajan en colaboración directa
con las empresas y los sectores productivos, con el objetivo de resolver los problemas
de la sociedad; atendiendo al compromiso que tiene el CSIC con la Economía del
Conocimiento”, ha dicho Beltrán.
El estudio de los procesos biológicos de los organismos vivos, tratados como sistemas
complejos, requiere la colaboración de diversas disciplinas teóricas y experimentales
que confluyen en la Biología Integrativa de Sistemas. Los avances del conocimiento
sistémico de la vida se unen en busca de soluciones en el campo de la salud o en la
industria farmacéutica y agroalimentaria. Se trata de un área reciente de investigación
científica, también denominada Nueva Biología, que se nutre del conocimiento de
genetistas, bioquímicos, biólogos celulares, ingenieros, físicos o bioinformáticos, entre
otros.
El Instituto de Biología Integrativa de Sistemas centra su investigación en la estructura,
función, dinámica, evolución y manipulación de sistemas biológicos complejos, sobre
todo los sistemas de microorganismos. Estructurado en cinco áreas de acción –trabajo
interdisciplinar para la resolución de problemas comunes, desarrollo de investigación de
excelencia, transferencia del conocimiento, formación de investigadores e impulso de la
Biología Integrativa de Sistemas en España–, el instituto nace abierto a la participación
de las empresas. Es el caso de la biotecnológica Biopolis, primera entidad privada en
firmar un protocolo de colaboración con el nuevo Instituto de Biología Integrativa de
Sistemas.
Codirigido por el microbiólogo José Luis García López (CSIC) y el bioquímico Juli Peretó
(Universitat de València), el instituto abarca cinco programas de investigación biológica
–Teórica y Computacional, de Sistemas de Interacciones Moleculares y Regulación, de
Sistemas de patógenos, Evolutiva de Simbiontes, y Biología de Sistemas Aplicada y
Biología Sintética–, y cuenta con trece grupos de investigación.Alojado en un edificio construido recientemente en el Parc Científic de la Universitat de
València, el instituto inicia su andadura con una plantilla de unos 80 trabajadores. El
nuevo edificio se estructura en amplios espacios abiertos y compartidos, a modo de
laboratorios co-working, inspirados en la filosofía de trabajo de los más avanzados
centros de investigación, y pensados para favorecer la colaboración entre investigadores
de diferentes áreas teóricas, experimentales y computacionales en proyectos comunes.

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