Mari Carmen Collado en el seu laboratori de l'IATA. /CSIC
Investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnológica de Alimentos (IATA), centro
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Fundació per al Foment de
la Investigació Sanitària i Biomèdica de la Comunitat Valenciana (FISABIO) y la
Universidad de Linköping (Suecia) han descubierto que recibir menor diversidad
bacteriana a través de la lactancia materna durante el primer mes de vida está
relacionado con un mayor riesgo de desarrollar alergias durante la infancia. Esta es la
principal conclusión a la que han llegado después de analizar la composición, riqueza y
diversidad bacteriana de la leche materna de 40 mujeres al mes del parto y tras realizar
los seguimientos a los niños durante los primeros 7 años de vida para comprobar si
desarrollaban alergias conforme iban creciendo.
Según explica el doctor Mira, director del Grupo de investigación Microbioma Oral de
FISABIO-Salud Pública, “la leche materna es un fluido único que, además de los
elementos nutritivos, contiene de forma natural bacterias y otros microorganismos que
son beneficiosos. Es la forma que la evolución humana ha encontrado para la
transmisión de bacterias de la madre al bebé”.
Los investigadores han destacado la importancia de la lactancia materna en los primeros
meses de vida para la salud de los menores. “Los anticuerpos y bacterias que las madres
transmiten a través de la lactancia protegen a las niñas y los niños del riesgo de
desarrollar ciertas enfermedades a través de la estimulación y maduración de su sistema
inmune”, indica la Dra. María Carmen Collado, investigadora del Instituto de
Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA, CSIC). “Hemos visto patrones de
reconocimiento bacteriano por el sistema inmune diferentes entre niños con alergias y niños sanos pero debido a la gran variabilidad entre individuos no son significativos. Son
necesarios más estudios y más evidencias científicas sobre la relación lactanciamicrobiota-inmunoglobulinas y salud”, remarca Collado.
"Las muestras que hemos analizado son muestras de leche materna al mes del parto
que se tomaron, a lo largo de 7 años, por el equipo de nuestra colaboradora en Suecia,
la inmunóloga Maria Jenmalm. Durante este tiempo han estado congeladas a 80 grados
bajo cero, hasta que la tecnología actual, basada en sistemas de microfluídica y de
secuenciación masiva del ADN, nos ha permitido analizar la composición en bacterias,
así como saber qué bacterias son reconocidas y cuáles no por los anticuerpos”, añade
Mira.
De hecho, los menores que recibieron leche materna con menor diversidad bacteriana
desarrollaron eczema atópico, alergia gastrointestinal, asma, rinoconjuntivitis o urticaria
a los 7 años de edad, según reveló la investigación. “Observamos, por ejemplo, que los
menores alérgicos tenían menos variedad de Estreptococos y más abundancia de
Pseudomonas y Acinetobacter", explica Mira.
El descubrimiento se acaba de publicar en la revista científica Pediatr Allergy Immunol,
y ha sido posible gracias a técnicas de secuenciación masiva y de citometría de flujo
acoplada a separación celular.
Contacto con bacterias para educar correctamente el sistema inmune
El hallazgo confirma el papel de la lactancia materna en la colonización temprana
neonatal y en la adecuada maduración inmune durante la infancia y su influencia en la
salud de niño y del futuro adulto. Estos resultados apoyan datos anteriores de los
autores del trabajo donde se observan diferencias al mes de vida en los patrones de
reconocimiento de bacterias por anticuerpos en niños que desarrollaron alergias
durante la infancia.
El siguiente paso será tratar de averiguar la razón por la que la leche materna de algunas
madres es menos rica en bacterias que la de otras mujeres, así como explorar los
factores que influyen en la composición de la microbiota en la leche materna. De este
modo, la siguiente pregunta sería: “¿podemos modular la microbiota de la leche
materna?”, indican los investigadores. Una de las vías de modulación serían las
intervenciones dietéticas o el empleo de probióticos, prebióticos y postbióticos, que
habría que comprobar si tienen efecto en la composición de la leche materna y evaluar
su papel funcional en la reducción del riesgo de alergias y otras enfermedades.
Majda Dzidic, Alex Mira, Alejandro Artacho, Thomas R. Abrahamsson, Maria C. Jenmalm y María
Carmen Collado. Allergy development is associated with consumption of breastmilk with a
reduced microbial richness in the first month of life. Pedriatric Allergy and Immunology. DOI:
https://doi.org/10.1111/pai.13176

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