Margarita Salas, premi a l'Inventor de l'any 2019, en la seua categoria d'Assoliment de tota una vida, i premi Popular.
La Oficina Europea de Patentes (OEP) reconoció ayer jueves a Margarita Salas, profesora
ad honorem del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Centro de
Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), centro mixto del CSIC y la UAM, con el
Premio al Inventor del año 2019, en su categoría de Logro de toda una vida, y con el
Premio Popular, elegido por el público. Se trata de un doblete nunca antes visto en los
14 años de historia del premio. Además, Salas se ha convertido en la primera española
en ganar el Premio al Inventor del año en la categoría Logro de toda una vida. La
ceremonia de entrega de los galardones, que tuvo lugar en el Wiener Stadthalle de
Viena, contó con la asistencia de unos 600 invitados procedentes de los ámbitos de la
propiedad intelectual, la política, los negocios, la ciencia y la academia.
El premio es otorgado anualmente por la Oficina Europea de Patentes para distinguir a
los inventores destacados de Europa y del resto del mundo que hayan realizado una
contribución excepcional a la sociedad, al progreso tecnológico y al crecimiento
económico. Los finalistas y los ganadores de las cinco categorías (Industria,
Investigación, PYMEs, Países no pertenecientes a la OEP y Logro de toda una vida) fueron
seleccionados por un jurado internacional independiente a partir de grupos de cientos
de inventores propuestos para la edición de este año.
Trayectoria Margarita Salas
Tras doctorarse en Bioquímica en 1963 por la Universidad Complutense de Madrid,
Margarita Salas trabajó durante tres años con el premio Nobel de Bioquímica Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York. Cuando regresó a España en 1967 fundó el
primer grupo de investigación en Genética Molecular del país en el CSIC en Madrid. Allí
descubrió que un virus bacteriano llamado phi29 podía crear una enzima, conocida
como phi29 ADN polimerasa, que ensamblaba moléculas de ADN mucho más rápido que
las alternativas y con mucha más precisión, menos de un error en un millón de pares de
bases.
Salas aisló con éxito la enzima y demostró que también funcionaba en las células
humanas, marcando el comienzo de aplicaciones innovadoras para las pruebas de ADN.
Por primera vez, esta replicación de alta precisión permitió obtener resultados fiables a
partir de pequeñas cantidades de material genético. Esta técnica se utiliza hoy en día en
la investigación médica para estudiar microbios que no pueden ser cultivados en el
laboratorio. Permite a los oncólogos hacer zoom en pequeñas subpoblaciones de células
que podrían dar lugar a tumores. También presta apoyo a los especialistas forenses y a
los arqueólogos, ya que las cantidades de rastros de ADN recogidas en las escenas del
crimen y en los sitios históricos pueden ahora amplificarse con la phi29 ADN polimerasa
para identificar a las víctimas, los sospechosos e incluso a los fósiles.
Dos de las reivindicaciones clave durante la carrera de Salas han sido denunciar la escasa
financiación que recibe la investigación en España y visibilizar a las mujeres en la ciencia.
"Para mí al principio fue muy difícil ser mujer, se me discriminaba. Cuando empecé mi
doctorado en 1961 casi no había mujeres investigando en España. Se pensaba que no
estábamos capacitadas para hacer investigación. Ahora superan a los hombres que
empiezan un doctorado en nuestros laboratorios", indica Salas.
La experta en Biología Molecular también matiza que, pese a que el número de mujeres
doctorandas es mayor que el de hombres, los puestos de poder los siguen ocupando en
su mayoría ellos. Como dato apunta que la primera presidenta del CSIC fue nombrada
hace tan solo año y medio. “Llegar a lo más alto también lleva tiempo y en este país
hemos empezado retrasadas. Pero creo que van a seguir ahí y tarde o temprano serán
mayoría”, añade.
La investigadora recuerda a su mentor Severo Ochoa como alguien que nunca la trató
de forma diferente por ser mujer. “Me trataba como a una persona”, asegura. Y
reconoce la figura de su marido, el científico Eladio Viñuela, como un apoyo
imprescindible en su carrera.

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