Imatge de les autoritats que han acudit a l'acte a l'entrada de l’IATA. En el centre de la foto Ximo Puig, president de la Generalitat Valenciana, i entre altres personalitats, d'
El Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), en Paterna (Valencia), ha
celebrado hoy, lunes 15 de febrero, su 50º aniversario convertido en un referente
internacional en ciencia y tecnología de alimentos. Sus estudios abarcan toda la
cadena alimentaria, desde la microbiota intestinal hasta la conservación de los
alimentos. Este centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha
acogido un acto oficial que ha contado con la presencia del vicepresidente de
Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, José Ramón Urquijo, el coordinador
institucional del CSIC en la Comunidad Valenciana, José Pío Beltrán, y la directora del
centro, Cristina Molina Rosell, entre otras personalidades.
En el IATA se trabaja con el objetivo de mejorar la nutrición y la salud, aunque sin
olvidar el placer de saborear los alimentos. Algunos de sus desarrollos más destacados
son la elaboración de jamones con menos grasa, panes con más fibra y menos calorías, levaduras que mejoran el sabor y el aroma del vino, y zumos refrigerados con un sabor
como el de los zumos recién exprimidos, entre otros. También han identificado una
bacteria que mejora la calidad de vida de los celíacos al regular las alteraciones de la
flora intestinal.
“En estos 50 años de historia, el IATA se ha convertido en un centro pionero de
referencia nacional e internacional en ciencia y tecnología de alimentos, y ha realizado
una trasferencia efectiva de los resultados al sector industrial”, señala Molina Rosell.
“Asimismo, la formación de técnicos, doctores y postdoctorales en agroquímica y
ciencia de alimentos ha proporcionado miles de profesionales que ocupan puestos
directivos, académicos y técnicos en universidades y en empresas de ámbito
autonómico, nacional e internacional”, añade.
La investigación del IATA abarca todas las etapas de la cadena alimentaria, desde el
funcionamiento de la población microbiana intestinal hasta la conservación de los
alimentos. Sus grandes líneas de investigación son la ciencia de alimentos, la seguridad
y calidad alimentarias, y la biotecnología. “La actividad investigadora del IATA prosigue
en la innovación en productos derivados de cereales, carnes y productos cárnicos,
post-recolección de cítricos, estudios de percepción sensorial con consumidores,
modelización de procesos de conservación de alimentos, envases inteligentes y control
de riesgos bióticos y abióticos”, detalla la directora. “A ello se une una intensa
actividad en el ámbito de la biotecnología de alimentos, en el sector enológico, así
como en el ámbito de las bacterias lácticas, su papel en el procesado de alimentos y su
influencia en procesos metabólicos”.
Asimismo, tal y como destaca José Pío Beltrán, coordinador institucional del CSIC en la
Comunidad Valenciana, "el IATA es un buen ejemplo de centro de investigación
comprometido con el objetivo del CSIC de contribuir a una economía basada en el
conocimiento", así mismo conviene resaltar que en estos 50 años de historia, el IATA
ha producido un gran número de expertos en el sector de la agroalimentación, tanto
público como privado. Además, el IATA fue el crisol donde se fraguaron otros dos
centros de investigación, el CIDE impulsado inicialmente por José Luis Rubio y el
Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas cuya creación fue encargada a José
Pío Beltrán.
El IATA se inauguró oficialmente en 1966 aunque sus investigaciones se iniciaron casi
una década antes, en 1957, en el departamento de Química Vegetal del desaparecido
Instituto de Química Alonso Barba, en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas de la
Universitat de València. La investigación del centro nació vinculada a los productos de
la Comunidad Valenciana, como los cítricos y el arroz, pero con los años se ha ido
diversificando y ha ido asumiendo nuevos retos, como por ejemplo el desarrollo de
carnes más saludables, con el citado jamón bajo en grasa, el estudio de las
propiedades benéficas para la salud de las bacterias lácteas y el tratamiento de
cereales para alimentos multifibra.
“Asimismo, las investigaciones en agronomía, medio ambiente y recursos naturales
han generado el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas y el Centro de
Investigaciones sobre Desertificación”, indica la directora.
Éstos son algunos de los desafíos del IATA, un centro que se consolida como referente
internacional en la investigación sobre la nutrición, la seguridad alimentaria y la salud.

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