Ángel Barco ocupó a mediados de octubre el cargo de director del Instituto de
Neurociencias (IN), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) y la Universidad Miguel Hernández (UMH). En 20 años de trayectoria, el centro se
ha convertido en un referente en España para el estudio del cerebro desde una óptica
multidisciplinar, además de ser uno de los institutos más potentes en el área de Biología
y Biomedicina del CSIC y obtener la distinción de centro de excelencia Severo Ochoa.
En el 2000, cuando se creó el IN, Ángel Barco (Badajoz, 1969) trabajaba en el laboratorio
de Erik Kandel en la Universidad de Columbia (EE.UU.) investigando las bases
moleculares del aprendizaje y la memoria, donde llegó tras doctorarse en el Centro de
Biologia Molecular Severo Ochoa del CSIC. Ese año, Kandel obtuvo el Nobel de Medicina
por sus descubrimientos sobre la transducción de las señales en el sistema nervioso.
En 2004, Barco llegó al IN, donde creó su propio laboratorio para estudiar los
mecanismos moleculares que permiten el aprendizaje, la formación de nuevos
recuerdos y otras modificaciones duraderas del comportamiento, también patologías
del sistema nervioso. Su actividad investigadora se refleja en más de 80 publicaciones
en revistas internacionales. Ahora llega al cargo de director del IN durante la mayor crisis
sanitaria vivida en el último siglo, que muestra a la sociedad la importancia de la
investigación científica, también la básica, para la salud humana.
PREGUNTA (P): Acaba de asumir el cargo de director del Instituto de Neurociencias.
¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el centro?
RESPUESTA (R): El Instituto de Neurociencias (IN) celebró el año pasado 20 años desde
su creación. Hace 16 años que ocupamos el edificio que nos acoge. El instituto ha
madurado y, tras 20 años de éxitos, ha multiplicado por 4 su personal y por un número
mayor la cantidad de proyectos que desarrolla. También se ha convertido en un
importante foco de atracción para jóvenes neurocientíficos que buscan un entorno
atractivo para iniciar sus carreras independientes. El resultado de todo esto es que el
edificio ha llegado al límite de sus posibilidades, y debemos corregir las debilidades y
tensiones que hayan podido surgir de estos 20 años de crecimiento. Por ello, estamos
diseñando un plan de futuro a medio y largo plazo que permita a nuestros investigadores
permanecer al frente de la neurociencia nacional durante la próxima década.
P: ¿Cómo está afrontando el instituto la crisis provocada por la pandemia de la COVID19?
R: Los primeros meses fueron extraordinariamente complicados. Al frenazo brusco de
nuestra actividad investigadora se unió la incertidumbre por lo que podría pasar y la
impotencia por no poder colaborar de forma más activa en el combate a la enfermedad.
Con el fin del confinamiento la mayoría de los grupos han podido reponer en gran
medida su actividad y combinar el teletrabajo con el trabajo en el laboratorio, aunque
aún mantenemos restricciones en la ocupación de los laboratorios y no se ha podido
volver a la situación anterior a la pandemia. En estos meses hemos podido certificar
nuestro laboratorio de mayor seguridad biológica para la posible realización de pruebas
de diagnóstico de COVID-19 por PCR si los hospitales llegaran a necesitarlo, aunque
afortunadamente no ha sido necesario hasta ahora.
P: ¿Hay alguna línea de investigación o proyecto en el IN dedicado al coronavirus?
R: Algunos grupos colaboran en líneas de investigación directamente relacionadas con
la COVID-19. Es el caso del doctor Salvador Martínez, que participa en un estudio que
evalúa el valor terapéutico del antiinflamatorio defibrótide. Sin embargo, la mayor parte
de nuestros laboratorios centran su investigación en neurociencias. Los grupos han
retomado sus líneas de investigación con energías renovadas tan pronto como ha sido
posible, muchas de ellas centradas en otros importantes problemas biomédicos como
el cáncer y diversas enfermedades neurodegenerativas.
P: En este contexto, ¿cómo ve la situación de la ciencia en España?
R: Con esperanza. Vienen meses muy complicados para todos. Las secuelas económicas
de la pandemia se harán notar durante años. Esperamos sin embargo que la ciencia no
se vea particularmente damnificada por la situación como pasó en crisis económicas
previas. Parece existir una clara voluntad política para que no sea así.
P: ¿Cómo valora el aumento de la inversión en ciencia previsto en los presupuestos de
2021?
R: El aumento de la inversión es una acción muy positiva que espero que se mantenga
en el tiempo hasta llegar al porcentaje de inversión de 2 por ciento del PIB propuesto
hace ya muchos años.
P: ¿Cuáles son las principales características que hacen del Instituto de Neurociencias
un centro singular en la Comunitat Valenciana y en España?
R: Somos un centro mixto y, por tanto, combinamos las fortalezas y atractivos de
nuestras dos instituciones madre, la intensidad investigadora del CSIC y la vocación
formativa de la Universidad Miguel Hernández. Combinamos esas fortalezas con un
entorno particularmente atractivo a la orilla del Mediterráneo, donde podemos
disponer de unas instalaciones y un entorno para la investigación de excelencia además
de una excelente calidad de vida. Estas condiciones han permitido atraer talento a todos
los niveles, y hemos tenido un enorme éxito permitiendo la consolidación de
prometedores y creativos neurocientíficos jóvenes.
P: ¿Cómo va a potenciar estas características como director?
R: Espero poder implementar políticas que mantengan ese atractivo y promover un
entorno favorable para el desarrollo de nuevas líneas de investigación.
P: ¿Cómo valora la relación del IN con otros agentes del sistema de ciencia e
innovación en los niveles autonómico, estatal e internacional?
R: El IN tiene una importante presencia a todos esos niveles. Junto con la UMH, somos
un importante agente de desarrollo local. A nivel autonómico somos uno de los 3 únicos
centros en la Comunitat Valenciana con la certificación ‘Severo Ochoa’ de excelencia
científica, y mantenemos colaboraciones con hospitales, empresas y otros centros de
investigación. A nivel nacional, somos el principal centro de investigación dedicado al
cerebro y el principal motor de investigación en neurociencias en el CSIC, sin
menospreciar el importante trabajo que se realiza también en otros centros. A nivel
internacional, y pese a la escasa tradición investigadora de la ciudad, hemos conseguido
situar a Alicante en el mapa internacional de la investigación en neurociencias.
P: Ud. lidera un grupo de investigación en el IN sobre la influencia de los genes en el
aprendizaje, la memoria y la discapacidad intelectual. ¿Cuál cree que ha sido el
principal avance en este campo en los últimos años?
R: Me considero muy afortunado por vivir en primera persona una auténtica revolución
en este campo. Las nuevas técnicas de secuenciación masiva que aparecieron hace una
década han madurado y dado lugar a una plétora de nuevos métodos para investigar el
genoma, el transcriptoma [la expresión del genoma] y el epigenoma [los mecanismos
que regulan esa expresión] como nunca había sido posible hasta ahora. Es un momento
particularmente interesante para abordar cuestiones sobre el genoma y su regulación,
incluso en un escenario tan complejo como el del cerebro de un animal adulto, donde
debido a la complejidad del tejido ha sido muy difícil hacerlo hasta ahora.
P: ¿Cómo cree que hay que acercar la ciencia que se hace en el IN al público para
fomentar las vocaciones científicas?
R: El IN dedica importantes recursos y esfuerzos a la comunicación. Desde hace años
realizamos una semana de puertas abiertas con motivo de la Semana del Cerebro que
atrae a miles de visitantes, principalmente estudiantes de la ESO y Bachillerato aunque
también recibimos visitantes aún más jóvenes. También recibimos visitas de colegios e
institutos el resto del año, o son nuestros investigadores los que los visitan. Este tipo de
actividades, junto con la participación de nuestro instituto en programas de formación
de la UMH y actividades específicas del CSIC como las becas JAE-intro, también
contribuyen a la atracción del talento joven y el fomento de vocaciones científicas.
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