El glioblastoma altera un “servei de neteja” de les cèl·lules i canvia la funció antitumoral per una altra que afavoreix la supervivència del tumor. / Pixabay
El glioblastoma es el cáncer cerebral más frecuente y agresivo, debido a su gran
habilidad para burlar al sistema inmune. Sin embargo, la forma en que logra inducir esta tolerancia inmune no se conocía completamente. Un trabajo publicado en la revista
PNAS, llevado a cabo en el Instituto de Neurociencias (centro mixto del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas y la Universidad Miguel Hernández) en Alicante y el IMIBArrixaca de Murcia, ha averiguado en detalle cómo consigue este tumor invadir el tejido
sano sin apenas resistencia, un hallazgo que podría convertirse en una diana terapéutica
que frene la progresión de este cáncer cerebral.
En una investigación anterior el equipo liderado por el doctor Salvador Martínez,
director del Instituto de Neurociencias, y la doctora Rut Valdor, del IMIB-Arrixaca, había
mostrado cómo el glioblastoma secuestra las células contráctiles que rodean los vasos
sanguíneos del cerebro y forman también parte de la barrera que lo protege. El objetivo
es desactivar la función antitumoral que poseen estas células, denominadas pericitos, y
obligarlas a trabajar en la expansión del tumor.
Y ahora, este mismo equipo ha averiguado cómo logra el glioblastoma este cambio en
la función de los pericitos. Para que dejen de ser células defensoras y se conviertan en
“enemigas”, el tumor actúa sobre uno de los “servicios de limpieza” celular: la autofagia
mediada por chaperonas. Mediante la autofagia la célula descompone y destruye
proteínas dañadas o anómalas. Y las chaperonas son proteínas que trabajan
activamente en esta tarea. La alteración por el glioblastoma de este servicio de limpieza
cambia la función de defensa proinflamatoria de los pericitos por otra inmunosupresora,
que favorece la supervivencia del tumor.
Inactivando el tumor
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es que los investigadores han
podido comprobar en un modelo de ratón que el bloqueo de esta autofagia anómala
dificulta el desarrollo del tumor, al provocar la adhesión defectuosa del glioblastoma al
pericito y, con ello, la muerte de las células cancerosas, por lo que se convierte en un
objetivo terapéutico prometedor.
“Este trabajo revela una capacidad previamente desconocida del glioblastoma para
modular la autofagia mediada por chaperonas (AMC) en los pericitos, y promover así la
progresión del tumor. Nuestros resultados apuntan a la AMC como un objetivo
terapéutico prometedor para tratar este agresivo cáncer cerebral hasta ahora sin cura”,
señala el doctor Martínez.
Trabajos previos del grupo mostraron que la influencia del glioblastoma sobre el pericito
impide que los linfocitos T destructivos puedan atacar al tumor. “Por eso el cerebro no
detecta el glioblastoma y no puede reaccionar contra él”, explica Salvador Martínez,
director del grupo de Neurobiología Experimental del Instituto de Neurociencias.
Este nuevo hallazgo del grupo estrecha el cerco contra este agresivo tumor cerebral y
está en sintonía con la hipótesis actual sobre el papel de la autofagia en la supresión de
los primeros estadíos del desarrollo tumoral y cómo las alteraciones en este proceso
contribuyen a su progresión.
El glioblastoma multiforme es un cáncer altamente invasivo que se caracteriza por
cambios en los vasos sanguíneos cerebrales y la invasión gradual de los tejidos circundantes. Es el tumor cerebral más frecuente y de peor pronóstico. A pesar de
décadas de intensa investigación, su compleja biología sigue sin entenderse del todo y
los tratamientos existentes no han conseguido un incremento significativo de la
supervivencia.
Rut Valdora, David García-Bernala, Dolores Riquelmea, Carlos M. Martinez, Jose M. Moraleda, Ana Maria
Cuervod, Fernando Macian, and Salvador Martinez. Glioblastoma ablates pericytes antitumor
immune function through aberrant up-regulation of chaperone-mediated autophagy. PNAS. DOI:
10.1073/pnas.1903542116

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