Al acto de hoy asistieron la consellera de Agricultura y Transición Ecológica, Mireia Mollá; la secretaria autonómica de Universidades e Investigación, Carmen Beviá; el vicerrector de Investigación de la UV, Carlos Hermenegildo; y la vicepresidenta de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, Rosina López-Alonso.

El Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana (GVA), ha celebrado hoy el acto con el que clausura su 25 aniversario, que se cumple este año. En los últimos meses, el centro de investigación valenciano ha organizado varias actividades que culminaron hoy con la presencia en la Casa de la Ciència del CSIC en València de representantes de las instituciones que colaboran para hacer del CIDE un referente científico en la investigación sobre desertificación.

El delegado institucional del CSIC en la Comunitat Valenciana, Juan Fuster, ha sido el encargado de dar la bienvenida a los asistentes y abrir el acto, que ha contado con la presencia de la consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, Mireia Mollá; Carmen Beviá, secretaria autonómica de Universidades e Investigación; Carlos Hermenegildo, vicerrector de Investigación de la Universitat de València; y Rosina López-Alonso, vicepresidenta de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, quienes, además, han intervenido en el acto.

También intervino el director del CIDE, Patricio García-Fayos, quien ha destacado que “el CIDE ha respondido hasta ahora, y quiere seguir haciéndolo en el futuro, generando investigación de primerísima calidad que permita dar respuesta a los retos ambientales que justificaron su creación, y que no son otros que la lucha contra la amenaza de desertificación de los ecosistemas mediterráneos”.

Para Juan Fuster, delegado institucional del CSIC en la Comunitat Valenciana, “el CIDE se ha convertido en un referente en los estudios sobre desertificación y cambio climático en una comunidad como la valenciana, donde estas cuestiones son cruciales en nuestro futuro”.

Rosina López-Alonso, vicepresidenta de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, destacó que “el CIDE es un centro único en España que trata aspectos científicos cruciales para luchar contra la desertificación de los ecosistemas mediterráneos”. Así, para el CSIC “contar con un centro de investigación de excelencia en la Comunidad Valenciana sobre esta cuestión tiene un gran valor estratégico a la hora de contribuir a las políticas medioambientales que den respuesta a estos retos”.

El vicerrector de Investigación de la UV, Carlos Hermenegildo, aseguró que “tal como aparece en los principales rankings de investigación, el CIDE es ya un centro de referencia para el estudio de la desertificación, que tanto afecta a los ecosistemas mediterráneos, y es por tanto un instituto de importancia para nuestra universidad y para la Comunidad Valenciana”.

Carmen Beviá, secretaria autonómica de Universidades e Investigación, manifestó que “algunas zonas de la Comunitat Valenciana están en riesgo de desertificación. El CIDE es una apuesta por el talento y la investigación para encontrar soluciones innovadoras a este reto y a otros como los derivados del cambio climático”.

La consellera Mireia Mollà ha destacado el carácter pionero del CIDE “único centro dedicado a la desertificación en ambientes mediterráneos”, sobre todo en un momento en el que el escenario era distinto, anticipándose incluso a la entrada en vigor de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Mollà ha valorado el estudio científico y la ciencia aplicadas “para diseñar estrategias eficaces y adaptadas a las particularidades de nuestros ecosistemas, en un enclave que es epicentro del cambio climático” y ha felicitado a todos los profesionales del centro, verdaderos protagonistas de este aniversario.

Entre los asistentes se encontraban la secretaria autonómica de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Paula Tuzón; el director general de Medio Natural y Evaluación Ambiental, Julio Gómez; el director general de Prevención de Incendios Forestales, Diego Marín; la directora general de Cambio Climático, Celsa Monrós; la directora general de Política Agraria Común (PAC), María Teresa Cháfer y la directora general de Universidades, Pilar Ezpeleta.

Además, al acto acudieron representantes de los centros del CSIC en la Comunitat Valenciana, así como del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), del Jardí Botànic de la Universitat de València y del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). “Un gran respaldo y apoyo en este día tan especial para un centro que fue uno de los pioneros en su temática”, según Patricio García-Fayos.

Historia del CIDE

El 21 de abril de 1995 se firmó el convenio de cooperación entre el CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana para la creación del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA). El 27 de septiembre de 1996, con la firma de una adenda al convenio, se hizo efectiva la puesta en marcha del CIDE. Este momento representa la culminación de un largo proceso iniciado a principios de los años 80.

Desde las originarias Unidad Estructural de Investigación de Fertilidad de Suelos y Nutrición Vegetal del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA, CSIC), liderada desde 1980 por José Luis Rubio Delgado, y la Unidad de Investigación de Ciencias de la Tierra de la Universitat de València, encabezada desde 1980 por Juan Sánchez Díaz, hasta el CIDE se recorrió un largo camino.

La oportunidad ligada a la temática, la existencia de grupos de investigación ya consolidados y de importante trayectoria nacional e internacional, y la voluntad de distintas instituciones permitieron actuar en sinergia a grupos con afinidades temáticas, alcanzando así una masa crítica de personal investigador suficiente para materializar este proyecto. Muchas fueron las personas, en el marco institucional del momento, que intervinieron de manera decisiva, y sin cuya estrecha colaboración y voluntad de cooperación no habría sido posible su puesta en marcha.

El CIDE se ubicó inicialmente en Albal en 1996, y en mayo de 2011 se trasladó al campus del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) en Moncada, donde tiene su sede en la actualidad. Desde su origen, el CIDE trabaja para aportar conocimiento fundamentado basado en la evidencia científica, y para comunicar a la sociedad la transcendencia de las cuestiones ambientales, y en particular, sobre el riesgo e impacto potencial de la desertificación y el cambio climático sobre los ecosistemas y el ser humano y contribuir, de esta manera, a la protección de nuestro entorno.

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