El consorcio interdisciplinar del proyecto CO2SMOS está liderado por el centro tecnológico CARTIF y cuenta con 15 socios de siete países europeos (Bélgica, Italia, Países Bajos, Grecia, Noruega, Alemania y España)

Un consorcio europeo en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha puesto en marcha el proyecto CO2SMOS, con el objetivo de desarrollar tecnologías innovadoras para convertir las emisiones de CO2 producidas por seres vivos en productos químicos de base de alto valor. El proyecto, que se desarrollará a lo largo de los próximos cuatro años, establecerá biorrefinerías con cero desechos e incluso un cómputo negativo en emisiones de gases de efecto invernadero. CO2SMOS está financiado por el programa europeo Horizonte 2020 con siete millones de euros.

Los compuestos resultantes de este proyecto de investigación permitirán fabricar productos para el consumo final más ecológicos, así como aplicaciones en envases, recubrimientos y biomateriales de altas prestaciones.

El proyecto, denominado CO2SMOS – Advanced chemicals production from biogenic CO2 emissions for circular bio-based industries, comenzó el pasado mes de mayo, y servirá también para abrir nuevos mercados y modelos de negocio para industrias sostenibles basadas en productos químicos derivados del CO2. Asimismo, trata de contribuir a la diversificación del conjunto de productos y procesos y, al mismo tiempo, dar un gran salto en la sostenibilidad de los sectores industriales emergentes y su papel como agente mitigador del cambio climático.

Las tecnologías resultantes que ofrecerá el proyecto CO2SMOS permitirán el diseño de una plataforma integrada de procesos de conversión de CO2 para las industrias basadas en procesos biológicos (BBIS, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa ayudará a lograr el objetivo de descarbonización y nivel cero de emisiones de carbono o incluso huella de carbono negativa y lograr así la sustitución de productos químicos de origen fósil por productos químicos de base biológica que pueden integrarse de forma circular en el sistema productivo.

Consorcio interdisciplinar

El consorcio interdisciplinar del proyecto está liderado por el centro tecnológico CARTIF y cuenta con 15 socios de siete países europeos (Bélgica, Italia, Países Bajos, Grecia, Noruega, Alemania y España). Está formado por desarrolladores de tecnología (CARTIF, CSIC, FUNDITEC, SINTEF, Universidad de Twente y Universidad de Amsterdam), usuarios finales del sector industrial (Avantium, Novamont y Nadir), organismos de investigación interdisciplinares (CERTH y RWTH Aachen University), gestoras de residuos (Grupo HERA), así como instalaciones de plantas piloto y escalado (Bio.based European Pilot Plant), un proveedor de servicios (RINA) y la principal plataforma y asociación de ámbito europeo en el campo de las tecnologías de captura y utilización de CO2, CO2 Value Europe.

Participación del CSIC

La participación del CSIC en el proyecto viene de la mano del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) y del Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València. Está relacionada con la producción de precursores como gas de síntesis y bioacetato, así como de productos en etapas más avanzadas mediante la combinación de innovadores procesos biotecnológicos y procesos intensificados de conversión química como la fermentación en cascada de múltiples etapas líquido-gas, un reactor de coelectrocatálisis combinado con un sistema de reactor catalítico de membranas y un proceso de conversión de biomasa mediado por catalizadores bioorgánicos.

Las tecnologías de vanguardia involucradas en CO2SMOS garantizarán un bajo uso de energía, bajo coste de producción, un alto rendimiento de producción y elevado potencial de reducción de gases de efecto invernadero, lo que contribuirá a la sostenibilidad y la competitividad de los costes de los procesos de conversión integrados.

María Balaguer, investigadora del CSIC en el grupo de conversión y almacenamiento de energía del ITQ, forma parte del proyecto CO2SMOS. Según expone la científica, “el proyecto persigue la conversión de CO2 de base biológica en productos de valor añadido mediante el desarrollo de biorrefinerías con residuo cero y emisiones de gases de efecto invernadero negativas. El aporte del CSIC se centra en el desarrollo e integración de las tecnologías biotecnológicas y electrocatalíticas”.

Proceso de descarbonización

La industria química es uno de los sectores más intensivos en consumo de energía y emisores de CO2 a nivel mundial. Para alcanzar los objetivos de lucha contra el cambio climático, el sector químico industrial necesita impulsar la transición hacia la descarbonización de toda la cadena de valor mediante el uso de recursos no fósiles y procesos más eficientes, sostenibles y circulares. Las industrias de base biológica van en esa dirección, sustituyen las materias primas de origen fósil por materias primas renovables, biomasa, residuos agroindustriales y fuentes de carbono renovables que permitan obtener productos más ecológicos y de baja huella de carbono.

Más información: https://cordis.europa.eu/project/id/101000790

Los investigadores del IBMCP han observado que la caída en los niveles de pigmentos fotosintéticos de las plantas es parte de un mecanismo que adapta la maquinaria fotosintética para funcionar con menos luz, anticipándose así a un posible futuro en la sombra. Créditos: Manuel Rodríguez.

De izquierda a derecha: José M. Serra, Sara Escorihuela, María Balaguer, Agustín Martínez y Raúl Murciano.

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