Imagen que demuestra que los daños cerebrales continúan tras dos semanas de abstinencia del consumo de alcohol. /CRÉDITO: Instituto de Neurociencias.

Los daños cerebrales producidos por el consumo de alcohol siguen progresando cuando
cesa la ingesta, durante las primeras semanas de abstinencia, según ha demostrado un
trabajo con resonancia magnética realizado conjuntamente por el Instituto de
Neurociencias de Alicante (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas y la Universidad Miguel Hernández) y el Instituto Central de Salud Mental de
Mannheim (Alemania). El estudio, publicado en la revista JAMA Psychiatry, rebate la
creencia de que las alteraciones en el cerebro empiezan a normalizarse inmediatamente
después de dejar el consumo de alcohol.
La investigación, cuya primera autora es la investigadora Silvia de Santis, del Instituto de
Neurociencias, muestra que seis semanas después de haber dejado de beber siguen
produciéndose cambios en la materia blanca del cerebro, según revela el estudio de
neuroimagen realizado a más de noventa pacientes voluntarios internados en un
hospital de Alemania para su tratamiento de rehabilitación.
Los resultados de este trabajo son sorprendentes, explica el doctor Santiago Canals, del
Instituto de Neurociencias, que ha coordinado la investigación: “Hasta ahora, nadie
podía creer que en ausencia de alcohol el daño en el cerebro progresara”.
En este estudio observacional prospectivo participaron 91 pacientes con una edad
media de 46 años, hospitalizados en Alemania a causa de un trastorno por consumo de
alcohol. Para comparar las resonancias magnéticas cerebrales de estos pacientes se
utilizó un grupo control sin problemas de alcohol compuesto por 36 varones con una
edad media de 41 años.
“Un aspecto importante del trabajo es que el grupo de pacientes participantes en
nuestra investigación están internados en el hospital, en un programa de
desintoxicación, y se les controla el consumo de sustancias adictivas, lo que garantiza
que no están bebiendo nada de alcohol. Por tanto, se puede hacer un seguimiento fiel
de la fase de abstinencia, un periodo crítico porque las recaídas llevan a cronificar el
consumo de alcohol”, resalta el doctor Canals.
El estudio con ratas muestra cómo crece la dependencia del alcohol
Otra característica diferencial de este estudio es que se ha llevado a cabo paralelamente
en un modelo con ratas Marchigian Sardinian con preferencia por el alcohol, que
permite monitorizar la transición de normal a dependencia de alcohol en el cerebro, “un
proceso que no es posible ver en humanos, porque en los estudios participan voluntarios
sanos y personas con trastorno por abuso de alcohol”, explica la Dra. De Santis.
Con el consumo de alcohol “se produce un cambio generalizado en la sustancia blanca,
es decir en el conjunto de fibras que comunican distintas partes del cerebro. Las
alteraciones son más intensas en el cuerpo calloso y la fimbria. El cuerpo calloso está
relacionado con la comunicación entre ambos hemisferios. La fimbria contiene las fibras
nerviosas que comunican el hipocampo, estructura fundamental para la formación de
memorias, con el núcleo accumbens y la corteza prefrontal”, detalla el doctor Canals. El
núcleo accumbens forma parte del sistema de recompensa del cerebro y la corteza
prefrontal es fundamental en la toma de decisiones.
Los investigadores de Alicante y Alemania intentan ahora caracterizar los procesos
inflamatorios y degenerativos de forma independiente y más precisa, con el fin de
entender la progresión durante la fase de abstinencia temprana en personas con
problemas de abuso de alcohol.
El alcohol causa 3,3 millones de muertes anuales
El consumo excesivo de alcohol está en el origen de más de 200 enfermedades y provoca
cada año 3,3 millones de muertes en el mundo. De ahí que la detección temprana de los
efectos negativos relacionados con el alcohol sea un objetivo prioritario.
Aunque los efectos perjudiciales del alcohol en el cerebro son ampliamente conocidos,
los cambios estructurales observados son muy heterogéneos. Además, faltan
marcadores de diagnóstico para caracterizar el daño cerebral inducido por el alcohol,
especialmente en los inicios de la abstinencia, un periodo crítico por la alta tasa de
recaída que presenta.
Por ello, los autores de este estudio trabajan ya en la mejora del análisis e interpretación
biológica de las imágenes cerebrales, como fuente de nuevos biomarcadores cerebrales
para la medicina personalizada en el campo de la neurología y la psiquiatría.
Silvia De Santis, PhD; Patrick Bach, MD; Laura Pérez-Cervera, MSc; Alejandro Cosa-Linan, PhD;
Georg Weil, MD; Sabine Vollstädt-Klein, MD; Derik Hermann, MD; Falk Kiefer, MD; Peter Kirsch,
MD; Roberto Ciccocioppo, PhD; Wolfgang H. Sommer, MD, PhD; Santiago Canals, PhD.
Microstructural White Matter Alterations in Men With Alcohol Use Disorder and Rats With
Excessive Alcohol Consumption During Early Abstinence. JAMA Psychiatry.
DOI:10.1001/jamapsychiatry.2019.0318

 

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