Fernando Rey, Francisco Mora, Emilio Lora-Tamayo y Avelino Corma.

El Instituto de Tecnología Química, centro mixto de la Universitat Politècnica de
València y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), celebra su
vigesimoquinto aniversario con un ciclo de conferencias sobre química y catálisis, que
tiene lugar hoy jueves y mañana viernes en el Paraninfo de la UPV. Reúne a numerosas
personalidades del ámbito científico-universitario, tanto nacional como internacional,
provenientes del mundo de la universidad y de la industria. (Ver programa en este
enlace)
La inauguración, que se ha celebrado hoy jueves 22 a las 8.40 horas en el Paraninfo de
la UPV, ha estado a cargo de Fernando Rey, actual director del ITQ; Jaime Primo Millo,
catedrático de la Universitat Politècnica de València; y Avelino Corma, profesor de
investigación del CSIC, fundador del ITQ y director del mismo desde su creación hasta
el año 2010. Posteriormente, a las 13 horas, han intervenido el presidente del CSIC,
Emilio Lora-Tamayo, y el rector de la Universitat Politècnica de València, Francisco
Mora.
El presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, ha destacado que “el CSIC es un socio ideal
para las universidades españolas, con las que comparte la titularidad de 43 de sus 122
centros de investigación”. También ha señalado que “el ITQ, por su excelencia
investigadora, por su capacidad de innovación y por su proyección internacional, es un
centro de investigación modélico para el sistema de I+D+i español”. Y ha concluido
felicitando al personal del ITQ por sus 25 años de éxito combinando la investigación
básica con la aplicación industrial y la generación de patentes.
Por su parte, el rector de la Universitat Politècnica de València, Francisco Mora, ha
elogiado el trabajo desarrollado desde el Instituto de Tecnología Química, “centro de
referencia de nuestro campus y ejemplo de excelencia tanto en la investigación básica,
como en la transferencia de conocimiento al mercado”.
Sobre el ITQ
El ITQ es fruto de la estrategia seguida por el CSIC en la Comunidad Valenciana, que
pasa por fomentar las sinergias con las universidades para generar centros de
excelencia, y que ya ha dado como resultado tres institutos de investigación con la
acreditación de Centro de Excelencia Severo Ochoa.
En 1990 un grupo de diez investigadores del CSIC y de la Universitat Politècnica de
València, formado por Juan Carlos Asensi Sempere, Vicente Fornés Seguí,
Hermenegildo García Gómez, Sara Iborra Chornet, Amparo Mifsud Corts, Miguel Ángel
Miranda Alonso, Joaquín Pérez Pariente, José Manuel López Nieto, Avelino Corma y
Jaime Primo Millo, liderado por estos dos últimos, inició la andadura del instituto con
un escueto presupuesto y en un local habilitado en un aparcamiento de coches de la
UPV. Gracias a la colaboración y el apoyo que recibieron por parte del CSIC y la UPV, en
1994 el equipo se trasladó a lo que hoy es el edificio en donde opera el ITQ.
Transferencia internacional
A lo largo de estos 25 años de andadura, el Instituto de Tecnología Química ha
conseguido numerosos avances de gran impacto internacional. Entre ellos, cabe
destacar el trabajo desarrollado por el ITQ con CEPSA, Sumitomo, Johnson Matthey y
el grupo Huntsman, que ha cristalizado en diversos procesos que están siendo
explotados comercialmente.
En 1989, la multinacional CEPSA presentó la patente de un nuevo catalizador para la
isomerización de parafinas. Esta tecnología fue el resultado de un contrato de
colaboración de I+D firmado entre la empresa española de petróleos y el ITQ, y
permitió aumentar considerablemente el índice de octano de las gasolinas (de 65-70 a
80 RON). En la actualidad, más de 20 plantas en todo el mundo tienen implantadas
estas unidades de isomerización con gran rentabilidad.
En 2001, la japonesa Sumitomo, grupo que engloba cerca de 20 empresas de todos los
sectores y da empleo a más de 267.000 trabajadores en todo el mundo, se interesó
por un catalizador patentado por el ITQ que servía para producir óxido de propileno,
conocido como "el reactivo universal" por sus excelentes propiedades químicas. Dos
años después, se puso en marcha la primera planta comercial que incorporaba esta
tecnología. Y en 2010, Sumitomo inauguró una segunda planta basada en el catalizador
del ITQ, esta vez en Arabia Saudí.
En 2005, el ITQ firmó un contrato con Johnson Matthey, presente en 30 países y líder
mundial en materiales tecnológicos avanzados. Se comprometieron a trabajar conjuntamente en el desarrollo de un catalizador capaz de eliminar el azufre del gas
natural. En 2008 se presentaron las patentes correspondientes y ese mismo año, entró
en funcionamiento la primera planta comercial, que reducía a un solo paso los cuatro
lechos necesarios en el proceso de eliminación de azufre utilizados comercialmente
hasta entonces. Seis años después, hay otras siete plantas como ésta distribuidas por
todo el mundo.
Por último, desde hace más de una década, el ITQ colabora con el grupo de empresas
Huntsman, que fabrica productos para una gran variedad de industrias globales: desde
compuestos químicos y plásticos hasta artículos tecnológicos, materias primas para
cosméticos, detergentes, aviación y automoción, entre otras. El objetivo de la
colaboración entre el ITQ y Hunstman era conseguir un catalizador que produjera
poliuretanos a través de procesos más limpios y sostenibles. La tecnología desarrollada
por el ITQ ha logrado reducir hasta 10 veces la cantidad de residuos que el proceso
genera. En la actualidad, el equipo está en funcionamiento en una planta
demostración.
Hoy, veinticinco años después de su creación, la plantilla del ITQ supera los 200
profesionales y sus ingresos anuales están en torno a los seis millones de euros,
situándose como uno de los centros de referencia de todo el mundo en el campo de la
catálisis, los nuevos materiales, la fotoquímica y la transferencia del conocimiento
básico en aplicaciones tecnológicas. Además, como muestra de su excelencia
internacional, cabe destacar que el instituto colabora en proyectos de investigación
con multinacionales de prestigio mundial. Asimismo, fue distinguido como Centro de
Excelencia Severo Ochoa en 2012.

 

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