José Pío Beltrán Porter

Es un galardón que a uno le resulta entrañable. Primero porque sabes que es
difícil ser profeta en tu tierra, y segundo porque yo estudié Ciencias Químicas y
han sido los propios químicos los que se han fijado en esa trayectoria doble
mía, la parte investigadora en química y genética molecular, y la parte de la
divulgación de la ciencia.
Lleva 11 años al frente del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) en la Comunitat. A los dos sellos Severo Ochoa de
excelencia que ya tenían dos institutos mixtos del Consejo con
universidades valencianas, se suma ahora el de Tecnología Química que
tienen con la Politècnica. ¿Cómo vive el momento?
Todo eso quiere decir que lo estamos haciendo muy bien. No concibo el CSIC
como un ente separado de las universidades. Por ello he insistido en buscar la
sinergias con los buenos investigadores de las universidades valencianas.
Cuando tratamos de arrancar un centro nuevo siempre buscamos que la gente
con la que nos juntamos de las universidades sean por lo menos igual de
buenos que nosotros.
Y en primavera abrirán el Instituto de Biología Integrativa de Sistemas.
¿Cuál será su objetivo?
Es una aventura en la que llevamos peleando cinco años. Se trata de una
visión de la biología del futuro, de poner juntos a estudiar los procesos biológicos y sus aplicaciones a investigadores de campos muy distinos. Por
primera vez mezclamos químicos, biólogos, farmacéuticos, ingenieros e
informáticos y los ponemos a trabajar todos juntos. De ahí que hablemos de
biología integrativa. Y de sistemas, porque considera a los sistemas vivos en su
conjunto. Y la otra novedad de este centro, que yo creo que es lo
revolucionario, es que por primera, y en eso nos hemos puesto de acuerdo con
la Universitat de Valencia (UV), habrá investigadores de empresas que utilizan
la biotecnología o la microbiología trabajando allí con los científicos del sector
público. Es decir, que más que trabajar en laboratorios públicos y luego buscar
como interesamos a las empresas, vamos a investigar juntos desde el
principio.
¿Y qué líneas de trabajo de este instituto mixto CSIC-UV le despiertan
más expectación?
La producción de sustancias de interés en el sector agroalimentario,
relacionadas con alimentación y calidad de vida, que puedan retardar o
prevenir enfermedades crónicas como diabetes, cáncer o patologías
coronarias. También esperamos mucho del uso de microorganismo en la
generación de sustancias de alto valor para la industria química o
farmacéutica.
¿Cómo valora la política científica del nuevo Consell?
Hay que decir que la actual Generalitat tiene una actitud muy positiva hacia
favorecer el desarrollo de políticas de innovación basadas en el conocimiento,
pero lo que no tiene es dinero. Al menos, la voluntad de hacerlo está y eso es
esperanzador, pues hay otros a los que ni se les ve la intención. Realmente, en
la situación de dificultad económica, me atrevería a decir que el Gobierno no ha
percibido que la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i)
puede ser parte de una solución y lo ven más como un problema. Lo
consideran como un gasto en lugar de una inversión, y esto nos ha hecho
mucho daño, sobre todo a los equipos jóvenes. Yo no sé si va a depender
mucho de quién tire de la cuerda en la nueva etapa. Sería fundamental que ese
pacto por la Ciencia que hemos defendido aquí en Valencia hace poco todos
los que tenemos algo que ver con la I+D+i, se estableciera y que, gobernara
quien gobernara, fuéramos adelante con la visión de hablar de inversión para
buscar salidas más que de gasto, y esto hasta ahora, lamentablemente, no ha
sido así

 

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