Diego Orzáez junto a una planta de Nicotiana benthamiana. /CSIC.

Un equipo internacional de científicos en el que participa el Instituto de Biología
Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València, ha puesto a
disposición de los investigadores de organismos, tanto públicos como privados, que lo
requieran la secuencia del genoma de Nicotiana benthamiana, una planta empleada
como biofactoría de biofármacos. La iniciativa, que tiene por objetivo contribuir a la
lucha frente al COVID-19, está liderada por la Universidad Tecnológica de Queensland,
y forma parte del proyecto NEWCOTIANA que financia la Unión Europea a través del
Programa Marco H2020, coordinado por el investigador del CSIC Diego Orzáez.
El virus SARS-COV-2 ha causado la mayor pandemia desde la gripe española de 1918.
En estos momentos, un gran número de grupos de investigación, públicos y privados,
están desarrollando vacunas para combatir la pandemia. Un problema importante al
que se enfrentan es cómo producir estas vacunas de forma rápida, en grandes
cantidades y a bajo coste. Una respuesta consiste en utilizar las plantas como
biofactorías, una disciplina también conocida como “molecular farming”. En concreto,
a las plantas de Nicotiana benthamiana se les puede transferir rápidamente y de forma
transitoria los genes con los que producir una vacuna. Las plantas biofactoría se
cultivan en grandes cantidades utilizando tecnologías agrícolas simples y seguras, lo
que facilita la producción a escala.
Diego Orzáez, investigador del CSIC en el IBMCP y coordinador del proyecto
NEWCOTIANA, explica que “Nicotiana benthamiana es una planta estrechamente
relacionada con el tabaco, que se ha utilizado ampliamente para la producción de gran cantidad de productos biofarmacéuticos, como el conocido cóctel de anticuerpos
Zmapp utilizado en la terapia contra el Ébola. Varias empresas la utilizan en estos
momentos como plataforma para producir vacunas experimentales frente a COVID-19.
Los investigadores del proyecto NEWCOTIANA modificamos los genes de esta planta
para mejorar su capacidad de producir biofármacos más eficaces y en grandes
cantidades. Para ello necesitamos conocer en detalle el genoma de la Nicotiana
benthamiana. Ante la crisis de COVID-19, los grupos involucrados en la secuenciación
del genoma de la planta hemos decidido compartir inmediatamente nuestros hallazgos
con otros investigadores, así como con empresas que desarrollan vacunas y reactivos
de diagnóstico frente a COVID-19”.
El proyecto NEWCOTIANA, financiado por la Unión Europea, utiliza la edición de genes
en Nicotiana benthamiana como una herramienta para la producción de productos
biofarmacéuticos útiles. “Cuando comenzamos el proyecto hace dos años, el SARSCOV-2 no estaba en el radar; sin embargo, desde el inicio de la pandemia, varios
equipos del proyecto han comenzado a trabajar en la producción de productos
biofarmacéuticos útiles contra la pandemia, desde reactivos para establecer ensayos
inmunológicos rápidos, hasta moléculas que pueden usarse en un programa de
vacunación masiva. Esperamos que esto acelere el descubrimiento de nuevos
productos biofarmacéuticos y, finalmente, contribuya en la lucha contra ésta y futuras
epidemias”, concluye Orzáez.

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