El jurado reconoce el trabajo de José María Lagarón, Cristina Prieto y Gloria Sánchez, personal investigador del IATA-CSIC, así como la trayectoria del ITQ (CSIC-UPV)

Gloria Sánchez, José María Lagarón y Cristina Prieto, personal investigador del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han obtenido dos premios en la primera edición de los Premios de Transferencia y Emprendimiento del CSIC. Asimismo, el Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del CSIC y la Universitat Politècnica de València (UPV), también ha sido galardonado en esta edición, en este caso en la modalidad de trayectoria del centro en transferencia.

Estos reconocimientos buscan poner en valor la transferencia y emprendimiento del personal investigador del CSIC, fomentar la cultura emprendedora e incentivar los modelos de transferencia de la institución, así como reconocer el esfuerzo de los centros y su plantilla para transferir su conocimiento a la sociedad. La ceremonia de entrega de estos premios tendrá lugar el próximo 30 de mayo, a las 12 horas, en el Salón de Actos de la sede central del CSIC.

Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos

El jurado ha reconocido el trabajo de José María Lagarón y Cristina Prieto, personal investigador del Grupo de Nuevos Materiales y Nanotecnología para Aplicaciones Alimentarias (IATA), en el desarrollo de materiales de filtración basados en nanofibras contra la COVID-19. Esta tecnología ha sido desarrollada y comercializada en colaboración con la empresa Bioinicia. Lagarón y Prieto han obtenido el Premio en la Categoría General en la Modalidad de Transferencia de Tecnología, que valora aquellas tecnologías comercializadas mediante acuerdo de licencia o de colaboración.

Las cuatro invenciones patentadas se llevaron al mercado a través de varias mascarillas compuestas de un nuevo material, conformado por nanofibras, que ofrecía los niveles de protección requeridos por mascarillas quirúrgicas y FFP2 con menor espesor, la capacidad antimicrobiana, biodegradabilidad y/o compostabilidad, entre otras propiedades. “Estos filtros innovadores no solo se han utilizado en las mascarillas de nanofibras comercializadas por Bioinicia, denominadas popularmente las mascarillas del CSIC, sino también en equipos de purificación de aire”, explica José María Lagarón.

“Agradecemos enormemente al personal de los equipos de trabajo del grupo y de la spin-off Bioinicia SL, a los investigadores participantes del grupo PIMA de la UJI, IDEA-CSIC, CBMSO-CSIC y el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) por el apoyo experimental recibido y finalmente, a la PTI+ Salud Global del CSIC y a la Agència Valenciana de la Innovació (AVI), por la financiación recibida”, señala Prieto.

Gloria Sánchez, investigadora del Grupo Virología Ambiental y Seguridad Alimentaria, y Ana Allende, investigadora del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS – CSIC), han obtenido el Premio en la Categoría General de la Modalidad de Transferencia del Conocimiento. El jurado ha reconocido el impacto social del grupo de trabajo Virus Sewage Joint Group (VIARAL) y su labor de vigilancia epidemiológica de virus en aguas residuales, un método clave para seguir la evolución del SARS-CoV-2 durante la pandemia. Tal y como indica Gloria Sánchez, “sin mi equipo y el de Ana Allende, este reconocimiento no hubiese sido posible. Hago extensivo este reconocimiento a todos los miembros de los dos grupos”.

Instituto de Tecnología Química

Por su parte, esta I edición de los Premios de Transferencia y Emprendimiento del CSIC ha galardonado, en la modalidad de trayectoria del centro en transferencia, al Instituto de Tecnología Química (ITQ, CSIC – UPV). El instituto centra sus esfuerzos en el desarrollo de nuevos catalizadores heterogéneos más activos, selectivos y estables, aplicados a procesos químicos del sector químico y la energía. El ITQ se ha convertido en un centro de referencia en el área de catálisis, nuevos materiales (especialmente zeolitas) y fotoquímica.

Como indica José Manuel Serra, director del ITQ, “desde sus inicios en 1990, el instituto ha apostado por la excelencia, tanto en la generación de conocimiento científico como en la formación de investigadores, haciendo un especial énfasis en la transferencia de los resultados para promover la innovación en la industria”.

Para llevar a cabo su labor, el ITQ cuenta con 42 investigadores senior y 20 postdoc que trabajan de manera colaborativa y transversal. Gracias a ello, el centro funciona como un único grupo multidisciplinar, aunando esfuerzos y conocimientos, lo que permite acelerar la obtención de resultados relevantes en todas sus áreas, independientemente del origen de los fondos obtenidos, ya sea en el marco de proyectos de investigación públicos, de contratos privados con industria o de fondos propios.

Esta excelencia se ha visto reconocida mediante importantes premios nacionales e internacionales, tanto individuales (p.e. Premio Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología 2014 a Avelino Corma) como colectivos (p.e. la acreditación de Centro de Excelencia Severo Ochoa concedida en la convocatoria de 2012 y renovada en 2016 y 2021).

El elevado número de contratos de I+D firmados por el personal científico del ITQ con industrias de todo el mundo es una muestra de su capacidad de innovación y de resolución de problemas de interés social, industrial y medioambiental en el área de la química y de la tecnología química. Desde 2019, el ITQ ha firmado más de 70 nuevos contratos de I+D con empresas, que han generado más de 15 patentes de titularidad industrial en las que aparecen como inventores investigadores del centro.

El ITQ cuenta con una Unidad de Transferencia desde donde se fomenta y promociona la transferencia y el emprendimiento. La UT dispone de una estrategia centralizada de protección de resultados de investigación en la que se integra. Esta unidad promociona la colaboración de investigadores con el sector industrial de la Comunitat Valenciana y empresas nacionales e internacionales, fomentando así la investigación aplicada, dirigida a la solución de problemas industriales concretos y, en definitiva, a la creación de nuevos mercados.

Ciclo CIDE 25 aniversario

Sistema de vigilancia epidemiológica de virus en aguas residuales, método clave para seguir la evolución del SARS-CoV-2 durante la pandemia. Y las mascarillas de nanofibras comercializadas por la spin-off del CSIC Bioinicia. Créditos: IATA.

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