El pasado 4 de agosto de 2022 falleció Santiago Grisolía, pionero bioquímico valenciano de gran talla internacional, muy importantes realizaciones científicas, gran activismo científico-social en numerosos frentes y dilatada vida, en la que se ha esforzado con éxito en aplicar el valor transformador social de la ciencia, particularmente de la biomédica. Desde la Delegación del CSIC en la Comunitat Valenciana compartimos el duelo por su pérdida, porque tenemos motivos para considerarlo no solo como un importante aliado, sino incluso como un efectivo informalmente propio.

Su contacto inicial con la investigación biomédica, realizado al acabar de sus estudios de medicina en la Universitat de València en los años 40 del pasado siglo, tuvo lugar en un ámbito mixto Universidad-CSIC, pues dio sus primeros pasos en el laboratorio de José García-Blanco Oyarzábal, Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina, que dirigía y albergaba en su cátedra, desde 1943, el Instituto de Medicina Experimental perteneciente al Patronato Santiago Ramón y Cajal del CSIC. Los trabajos allí realizados fueron los primeros de la vida científica de Grisolía, y fueron considerados fruto del apoyo y colaboración del CSIC.

En su fase norteamericana de casi 30 años de duración formó a numerosos científicos españoles, incluyendo en los años 70 a algunos que procedían de lo que fueron después institutos del CSIC, particularmente de Madrid, Sevilla y Valencia. Su amistad con Eduardo Primo Yúfera, quien fue presidente del CSIC en los años 70, le llevó a ser, en su fase final americana, testigo muy próximo e incluso asesor informal de los cambios que sucedieron entonces en nuestra institución. También el hecho de ser discípulo español de Severo Ochoa le llevó a una estrecha interacción con este en la fase en que se utilizaron con mediación de Ochoa, los tratados bilaterales con Estados Unidos para la creación del Centro de Biología Molecular (hoy designado CBM Severo Ochoa) del CSIC-UAM.

Su interacción con el CSIC tuvo continuidad institucional con su vuelta física a España en 1978 como director del Instituto de Investigaciones Citológicas de Valencia (IICV), entonces Laboratorio de Genética Médica del CSIC (Unidad Asociada). La creación (1995-98) del Instituto de Biomedicina de Valencia del CSIC (IBV-CSIC) debe ser relacionada indirectamente con él, ya que se gestó en buena parte desde el IICV, donde trabajaba bajo bandera CSIC yo mismo, su primer director, discípulo directo suyo en su fase americana, y luego investigador en el IICV durante todo el periodo de dirección del mismo por el Dr. Grisolía.

Desde el Consell Valenciano de Cultura y en cuantos cargos ha ostentado (como por ejemplo el Comité de Expertos del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe), Grisolía ha contado siempre con el CSIC, con su Delegación en Valencia y con expertos de sus institutos. Numerosos simposios realizados en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados se han desarrollado bajo dirección o con colaboración de miembros del CSIC, un número sustancial de miembros de los jurados de los Premis Rei Jaume I (creados por su iniciativa) son investigadores/as o miembros de la directiva científica del CSIC, y una importante fracción de quienes han recibido dichos premios han sido investigadores CSIC.

En resumen, toda una vida en imbricación y complicidad con nuestra institución, en un esfuerzo colaborativo, unas veces formal y otras informal, por avanzar la ciencia en España y por aumentar su papel como determinante de prosperidad y cambio social. Así que compartimos en primera persona el duelo por su pérdida, una pérdida que en absoluto va a ser fácil sustituir.

Vicente Rubio Zamora. Profesor de Investigación ad honorem del CSIC en el Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC).

 
Ciclo CIDE 25 aniversario

Foto de Santiago Grisolía (tercero desde arriba) en la inauguración del Congreso SEBBM-2015, celebrado en Valencia. En la misma fila se encuentran, a su derecha, Vicente Conejero y José Pío Beltrán, ambos ex-directores del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP, CSIC-UPV), siendo entonces José Pío Beltrán el Delegado Institucional del CSIC en la Comunitat Valenciana. A la izquierda de Grisolía, Luis Franco, Pilar Campins y Federico Pallardó, de la Universitat de València.

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