Patricio García-Fayos, director del CIDE (CSIC-UV-GVA)
¿Cómo se está adaptando el CIDE a la situación actual?
En el CIDE estamos intentando cumplir al máximo con todas las instrucciones que
estamos recibiendo del CSIC, la Universitat de València y la Generalitat. Se ha favorecido que todo el mundo esté trabajando desde casa, excepto el servicio de mantenimiento, que acude dos o tres días a la semana para revisar los equipos y porque tenemos alguna gotera causada por las últimas lluvias torrenciales.
La mayoría del personal acudió los primeros días a conectar sus equipos y a recoger
material, y desde entonces están teletrabajando.
También dirección, gerencia y administración están trabajando para que no sufran las
consecuencias de la situación el personal y los proveedores.
De manera continuada están acudiendo al centro solamente cuatro personas, entre
mantenimiento y personal de unos experimentos que no se han podido suspender. En
el centro sólo mantenemos la actividad imprescindible.
En el CIDE, como los seres vivos tienen su propio ritmo, hay experimentos que no
hemos podido parar. Uno de ellos conlleva el análisis de varias hojas, flores y frutos.
Otro es un experimento sobre el Cambio Climático que lleva en marcha más de un
año y que, si se parara, conllevaría la perdida de muchos datos, dinero y esfuerzo. Así
que tenemos a dos personas que están acudiendo al centro para el seguimiento de
esos experimentos, con todas las precauciones de seguridad posibles. Y tenemos uno
sobre incendios forestales en el que se han puesto 25.000 semillas y que no se ha podido parar por la pérdida de dinero y tiempo que supondría.
Además, hemos dispuesto material sanitario y alcohol en todos los laboratorios por si
alguien tiene que ir. Todo el mundo se ha hecho cargo de la situación y está respondiendo muy bien.
¿Cuáles son las mayores dificultades que estáis encontrando?
El principal problema que estamos teniendo es con el teletrabajo. Tenemos investigadores con más experiencia y con sus equipos domésticos preparados, y otros que están en contacto con nuestro informático adaptándose a la situación; pero la mayor
dificultad deriva de la existencia de distintos protocolos para el taletrabajo por parte
del CSIC y la Universitat. Pero aparte de esto no hay grandes dificultades.
Tenemos un doctorando que estaba en México y que tuvo que abandonar el país con
todas las dificultades de los vuelos cancelados, pero que ya ha regresado y está sano y
salvo; y un contrato con una persona italiana que no ha podido abandonar su país, así
que estamos a la espera de que la situación se regularice para que pueda venir. También tenemos personal extranjero que tienen a sus familias fuera.
¿Cómo está contribuyendo el CIDE a la lucha contra el COVID-19?
Tal y como se nos solicitó desde el CSIC hemos facilitado nuestro material sanitario,
como guantes y mascarillas, y tenemos dos máquinas PCR que son antiguas y no cumplen con las características que se han solicitado. Nosotros somos un centro que hace
más trabajo de campo que de laboratorio, pero hemos contribuido con el material que
hemos podido. También nos han contactado del hospital de Llíria para saber de qué
material disponíamos.
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